…—…
28 de octubre de 2011

Está casi de más decir que soy pésimo dando masajes en la espalda. Tampoco soy muy delicado reventando espinillas. La suelo cagar con comentarios desubicados. A veces soy algo ermitaño y gruñón. Por pura flojera no he aprendido bien Japonés, a pesar de tu enorme esfuerzo y dedicación. Me cuesta aceptar de buena gana gestos de buena volundad. No soy muy buen hermano mayor -suelo no pescar a los menores-, ni un hijo cariñoso -me aburren a veces los mayores-… en fin; ya hace rato dejé de ser el Vicente perfecto que creíste que era. Hay muchas cosas que no estoy haciendo bien; necesito por favor tu ayuda para ser un mejor Vicho para ti…
Ya que mi vida se destruiría si el amor de mi vida decidiera irse y no volver
por lo mal humano que puedo ser.